Bruselas aprueba el Presupuesto español de 2022, uno de los menos expansivos en la UE

Bruselas aprueba el Presupuesto español de 2022, uno de los menos expansivos en la UE

El año 2022 será de transición. Los problemas para España, y la presión desde Bruselas, llegarán de cara a 2023 y no van a ser pequeños. La Comisión Europea cree que el crecimiento de nuestro país será inferior a lo estimado por el Gobierno (un 4,6% y un 5,3% este año y el que viene frente al 6,5 y el 7% que defiende Moncloa), y tiene algunas discrepancias sobre el déficit o la deuda, pero los números del próximo curso no parecen inquietar demasiado. Así se desprende de la evaluación sobre el borrador presupuestario de 2022 que las instituciones comunitarias han publicado este mediodía, y en el que no hay preocupaciones concretas, alertas ni lenguaje agresivo, como era habitual en el pasado. Un aprobado en el que, de hecho, se apunta a un factor inusual para un país en apuros y rezagado: que la posición fiscal no sea expansiva.

Las razones para un análisis positivo en general, a pesar de una situación económica más que delicada y al hecho de que España es el país más lento en la carrera de la recuperación, son al menos tres. Una, el Presupuesto en sí, pues los técnicos consideran que el Ejecutivo español ha seguido razonablemente bien la consigna de impulsar la recuperación preferente mediante las transferencias del fondo europeo anticrisis, que no computan para el déficit, y con inversión pública pura (aunque en menor medida), y no através del gasto corriente, que es lo que hace Italia recibiendo un tirón de orejas fuerte.

La vicepresidenta Nadia Calviño, paradigma de la prudencia, ha sido criticada en el pasado por no lanzar estímulos equivalentes a los de nuestros vecinos. Así, mientras para 2022 la Comisión estima un fiscal stance, una posición fiscal contractiva de entorno a 0,5 puntos (la única negativa junto a Eslovaquia), en Roma superan el 3% y Grecia roza el 2%. Bélgica y Francia, los otros países de alta deuda, también se sitúan en la zona del 0,5% expansivo. «El menor gasto financiado nacionalmente está relacionado, parcialmente al menos, con el hecho de que España tomó importantes medidas fiscales en 2020 y 2021, por encima de la media de la UE. Así que la posición fiscal de 2022 es en parte por el calendario», ha apuntado este miércoles un alto funcionario europeo. «Lo que es muy positivo en España es el aporte de la financiación europea. Es el primer país que ha solicitado un pago de los fondos», indicó la misma fuente aplaudiendo las decisiones de Calviño, alumna aplicada de la Comisión.

La segunda razón de que el próximo ejercicio no se esperen sobresaltos es que el Pacto de Estabilidad y Crecimiento está congelado, y aunque nuestra economía vaya a estar muy por encima de los umbrales de referencia (un déficit del 3% y una deuda del 60% del PIB), ahora ‘no pasa nada’. La tercera, que con la pandemia aún presente no está claro cuándo se irán eliminando de verdad medidas de apoyo y que los fondos comunitarios han empezado a llegar, pero queda la amplia mayoría por desembolsarse, con efectos todavía difíciles de calcular. «Según las previsiones de la Comisión, las medidas de emergencia temporales relacionadas con la crisis se reducirán del 2,4% del PIB en 2020 al 0,9% en 2021 y al 0,2% en 2022», se puede leer.

Bruselas pide prudencia a España como país muy endeudado, pero al mismo tiempo sabe que, a diferencia de Italia, la posición fiscal de nuestro país va a ser conservadora. «Dado el nivel de la deuda pública de España, y los importantes desafíos para la sostenibilidad en el medio plazo antes de la pandemia de Covid-19, al adoptar medidas presupuestarias de apoyo es importante mantener una política fiscal prudente para garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas a medio plazo», dice el documento en una recomendación general que se aplica también a Bélgica, Francia, Grecia e Italia, los países con la deuda pública más alta.

En 2022 el gasto corriente estará más controlado que en muchos de sus socios, también porque los números en 2020 y 2021 fueron altos. Y habrá mucha inversión, pero sobre todo financiada por los fondos comunitarios, pues las medidas costeadas nacionalmente en nuestro país son las más bajas de toda la Unión, sólo por detrás de Finlandia. Dicho eso, el informe del Presupuesto reitera que España forma parte del grupo de economías con claros desequilibrios macroeconómicos, destacando más allá de los ya mencionados el paro, el endeudamiento privado o los activos tóxicos en el sector bancario. Cuestiones que no ocupan ahora la primera línea de preocupaciones, pero que desde 2023 en adelante, cuando vuelva el Pacto de Estabilidad y los países más ortodoxos aprieten como antaño, será un problema.

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